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domingo, 9 de noviembre de 2014

#48

Buenas noches, mis queridos lectores. Supongo que me echaríais de menos (o eso creo), pero ahora vuelvo a la carga. Estoy de faena hasta el cuello, así que me encontraré bastante ausente y seguramente, transcurran largos períodos temporales similares a este.
En fin, esta ilustración la hice para un concurso de Oysho, pero no solo es un simple dibujo bonito y ya. Tiene más trasfondo. En parte esta inspirada en la canción de "La Oreja de Van Gogh - Inmortal", especialmente en la parte de "Tengo tantas cosas y ninguna esta en su sitio", que se puede reflejar en el desorden cromático del pelo de la chica. ¿Y por qué has puesto como centro de atención el pelo? Pues, porque quería reflejar la cantidad de sentimientos, sensaciones, percepciones, emociones... que podemos llegar a percibir/ sentir en menos de un segundo. Por ello usé una gran cantidad de colores, y ciñendome a otra parte de la canción, anteriormente citada, "Tengo tantas cosas, tengo todas en mi mente". Cada color representa una sensación, por llamarlo así, aleatoria que puede invadir nuestro cerebro, en un preciso momento. 
Y entonces, alguien preguntará "y porque coloreas una parte de la ilustración y la otra se queda en un simple claro/oscuro".  Pues sinceramente, será por influencia de Klimt y en parte, de Paula Bonet (que últimamente me influye bastante). El primer artista, Gustav Klimt, solía usar la técnica de claroscuro en las figuras y el resto era más colorido (aunque predominaba el color dorado sobre cualquier otro, pero en fin). Por si tenéis curiosidad, os dejaré más abajo un link con alguna obra de este artista.

http://cdn.pijamasurf.com/wp-content/uploads/2013/07/der-kuss-or-the-kiss-by-gustav-klimt-pg-reproductions.jpg 

Os dejo la más conocida, la del "beso", donde se puede ver una falta de cromatismo en lo que es la figura humana y más saturación en el resto de la escena. 
En fin, os dejo la ilustración que hemos comentado en este post. Espero que os vaya bien la semana y trabajéis muy duro, que se acercan los exámenes y las entregas.
Feliz semana y buenas noches a todos, mis queridos lectores.





jueves, 9 de octubre de 2014

#43


Buenos días lectores. Sí, es raro. Yo escribiendo de buena mañana. Lo sé, pero bueno. La inspiración viene cuando menos la esperas, y hay que aprovecharla al máximo. Es lo que hay al fin y al cabo. Antes de nada, agradecer a todos los que me seguís vuestro apoyo. Esto me hace muy feliz y no existen unas palabras para describir mi agradecimiento hacía vosotros, ya que un simple gracias se queda corto. Pero en fin.
Hoy quería hablar sobre esta ilustración, que a mi me encanta y no entiendo porque a la gente no le gusta tanto. De verdad, es una pasada. En este trabajo, muy similar al estilo de la famosa ilustradora valenciana "Paula Bonet" , quise representar esa sensación de corta libertad que sentimos, que es comparable a la de un pez nadando en el mar. Ese sentimiento casi efímero, de poder hacer lo que nos apetece, en el momento que elijamos y sin pensar, en ningún tipo de ataduras. Como por ejemplo, si ahora me apeteciera gritar lo feliz que soy, lo haría sin pensar en las consecuencias que ello pueda acarrearme. O si quisiera comerme una tarta de tres chocolates mientras me ducho, lo haría. Pues porque me apetece y punto. No hay razón para no hacerlo. Pero seamos realistas, esto no ocurriría jamás, porque en el caso de que lo hiciera, la tarta se echaría a perder por el agua. En fin, que me voy del hilo. Lo importante, es la sensación de hacer lo que quieras sin importar los prejuicios ajenos, ni nada por el estilo. Por ello, el primer animal en el que pensé que mejor podría reflejar esta sensación de absoluta libertad, fue el pez. Los peces nadan tranquilos en sus estancos, ríos e incluso, mares. No les importa el tiempo, ni el espacio, ni el momento... ellos nadan tranquilamente, se relacionan entre ellos, sin pensar en consecuencias ni nada. La única preocupación que tienen es cuando su depredador los acecha, pero mientras,hacen lo que quieren, cuando quieren y donde les parece. Que envidia ¿verdad?

Nosotros en cambio, debemos tener en cuenta mil cosas para relacionarnos con las demás personas, la higiene, el habla, el aspecto, la compostura, la pulcredad, la delicadeza... y un centenar de cosas más. A veces envidio a los animales, ya que hagan lo que hagan, nunca nadie les juzgará. Pero si tú te tiras un eructo, algo natural, en un grupo de personas desconocidas, ya te tachan de cerda y te miran raro. Te etiquetan. Pero hay momentos, especialmente cuando estas solo, que te sientes totalmente libre de hacer lo que quieras. Te sientes totalmente libre y desatado de cualquier atadura social. 

Lástima que este instante, solo dure unos minutos, e incluso, a veces dura segundos. Ojala que durará para siempre y que todos fuéramos libres de verdad. En ocasiones, me encantaría ser un animal, solo para experimentar esa libertad y hacer lo que sea sin importar la situación, ni nada por el estilo.

En fin, feliz día del nueve de octubre a todos los valencianos que lean esto, que hoy es un día muy importante para la comunidad valenciana, donde resido, y al resto, que tengáis un día espléndido. Hasta la próxima queridos. 











sábado, 19 de octubre de 2013

#35

Buenos días lectores, quien lo diría yo publicando a mediodía un post. Pero es que si no lo hacía ahora, moría de emoción y de todo, así que manos a la obra.

Este fin de semana me he quedado en Valencia, ya que esta semana hay huelga y quiero aprovecharla para volver a casa. Que me voy por las ramas... Ayer salí de mi batcueva, al mundo real, con una amiga y mi compañera de piso. Estuvimos dando vueltas por el centro, hablando de temas diversos (lo típico de cuando quedas con alguien que hace un año que no ves y tal). Al caer la noche, como niñas, nos subimos en unos columpios muy raros, parecía una especie de grúa para niños. Eran dos palos tangentes y en cada extremo, había una cuerda que iba hacía abajo donde se encontraba un círculo, diseñado para sentarse rodeándolo con las piernas. Mi amiga y yo nos subimos, como dos crías, a jugar como antaño. Aunque yo al final me bajé, porque sin querer ella me bajó de forma muy brusca y me asusté (miedo a las alturas). Al  volver donde siempre (Renfe) nos encontramos con otra amiga mía de Gandía, Olga, que llevaba consigo un póster blanco, como me picaba la curiosidad, le pregunté que hacía ella allí. Sinceramente, no recuerdo exactamente lo que me dijo, pero a continuación me desveló lo que era ese trozo de papel. En ese preciso instante, mi cabeza no podía dejar de pensar en ello, me emocioné de tal forma que cuando vi el cartel de mi ilustradora valenciana preferida, Paula Bonet, corrí hacía él para despegarlo. Al parecer, estaba acabado de pegar. Intentaba quitarlo con sumo cuidado, no quería que se rompiera. Desgraciada de mi si eso ocurriera. La cosa es que desistí, tenía mucho miedo de romperlo y lo dejé en la pared. Mis amigas me dijeron de volver después, cosa que cumplieron.

Lo cogimos, y en ese preciso instante, me sentí la chica más afortunada de la tierra. Tener algo de alguien a quien admiras, de esta forma, es como una especie de regalo de la vida. Y ahora, esta en el suelo, esperando a ser colgado en algún lugar. De hecho, estoy pensando en enmarcarlo y colgarlo en mi habitación de Gandía. Mi tesoro, mi bien más preciado por el cual no he pagado nada, pero sinceramente, para mi es más valioso que el objeto más caro y único del mundo, ya que sentimentalmente seguro que ese cartel hecho de papel malo vale mucho más.  Y para terminar, os dejo una imagen del mismo cartel que esta en el suelo ahora mismo acabándose de secar el pegamento,  sacado de la página de Facebook de la artista.
Obviamente, en el cartel de la calle no se ven tan vivos los colores, el rojo es más marrón por ejemplo, pero aún así es algo magnífico.

Espero que tengáis un fin de semana fantástico, un beso a todos mis pocos lectores.


Ilustración del cartel de Paula Bonet